Hola apasionados de la lectura ^~^
¡¡Feliz Año!! Me disculpareis por mi tardanza y por mi desaparición, pero no soy buena manteniendo el ritmo. De momento os dejo con este pequeño diablo que me mandaron para mi carrera.
Título: Campo rojo
Autor: Ángel Gracia
Editorial: Candaya
Género: Realismo
Páginas: 192 pág
Sinopsis:
“El Campo
Rojo es un descampado asfixiado por la contaminación de las fábricas. Ahí
acuden los chavales de la banda de Farute a jugar a los fusilamientos, a
esnifar pegamento y a meter mano a las chicas. El poder de los matones se
extiende por las aulas frías y hostiles del colegio. Los alumnos viven
aterrados: tienen once o doce años y no hay nadie que los proteja. Todo lo
observamos a través de los cristales hiperbólicos del Gafarras, el cuatroojos
empollón de la clase, que sobrevive callando, repitiendo a diario los mismos
gestos rituales y gracias a la fuerza secreta que lo sostiene: su odio
infinito. El maltrato de niños a otros niños es la herida y el hematoma central
de esta narración, a menudo despiadada. Los pasajes llenos de ternura y el
humor son apenas una venda que oculta, pero no cura. Los libros, los sueños y
las fantasías infantiles se convierten en la única vía de escape de la mente
erosionada de Gafarras. En sus ojos vemos escrita una fatalidad inminente. El
Mal habita por igual en verdugos y víctimas.”
Reseña:
Campo Rojo es una novela que intenta ser realista, cuyo tema es la violencia de la niñez, destruyendo,
así, la idea de la infancia como el momento más feliz e inocente de la vida de
cada ser humano. Muestra la crueldad, la violencia y el
horror de esa etapa que es la niñez y la adolescencia, sin administrar, el
propio autor en ningún momento, ese toque de autoridad o límite que los adultos
tendrían que imponer. Produciendo que el propio lector reaccione ante lo que
este leyendo con indignación.
Hay que recalcar que en esta novela no hay
personajes buenos o malos: todos participan, en mayor o menor medida, de la
crueldad. El propio protagonista lo demuestra con el maltrato que infringe a su
único amigo, un perrillo abandonado.
Esta historia es relatada de la mano de la vida de
un grupo de adolescentes sometidos al acoso de otros compañeros, cuya diversión
es golpear, insultar y acobardar a sus compañeros de curso, en el colegio, en
las excursiones, en los descampados en los que trascurre la infancia los
chavales. Los
chavales transgreden las normas y disfrutan al hacerlo. Esto produce adicción,
creando que ese resentimiento y el odio que provocan estos maltratos llegan a
producir esos mismos sentimientos en los propios niños que han sido víctimas de
esos abusos. En la novela las victimas pueden llegar a tener
tanta maldad como los verdugos.
El miedo es el eje central de los protagonistas de
la novela, está presente en cada personaje y en todo momento, aunque no se
nombre. Los chavales tienen miedo de quedarse solos, aislados, pero también
tienen miedo de los otros. Luchan cada día para sobrevivir un día más, hasta la
extenuación o incluso hasta la humillación, si es necesaria, para sentirse
queridos y se odian a sí mismos cuando descubren que no lo son.
El lector
se adentra en este territorio salvaje a través de El Gafarras, también apodado
Cuatroojos, que se evade del maltrato a través de los libros, los sueños y las
fantasías. Es un niño cobarde, anulado por una infancia de abusos y broncas.
Marginado en un entorno ya de por si marginal. Se muestra esa ciudad con herida
con tanta crudeza, proyectándola como una ciudad de intemperie que maltrata a
unos habitantes que, a su vez, se maltratan entre sí. Gafarras,
victima en principio, acaba siendo verdugo de otros. La
ternura de los padres de Gafarras sea quizás el principal asidero para el
lector. La falta de ese amor es lo que crea violencia, es bonito ser querido,
sin duda, pero la salvación y la redención, el verdadero sentido de la vida,
solo llega a través del amor propio, ese amor que uno siente por sí mismo.
La historia se relata en una voz narrativa en
segunda persona del singular, creando ese ambiente como si el lector fuera el
propio Gafarras. Que me reslto tediosa, provocandome dolor de cabeza cada vez que empezaba a leer. Nos hace ser los
propios protagonistas de la historia, nos hace participes de todas esas
atrocidades, haciendo que seamos las víctimas y los verdugos. Haciéndonos
sentir impotentes al no haber ninguna reacción ante la violencia por parte de
ninguna persona, incluido por nosotros mismos que somos Gafarras, y a la vez
enfadado por ver que esa misma violencia es ejercida por nosotros mimos sin
mostrar ningún sentimiento, ni arrepentimiento. Siempre recordando que las
victimas pueden llegar a ser también los criminales.
Campo rojo
desvela un mundo terrible en el que la condición humana no aparece con sus
mejores atributos. El horror se apodera de la vida del grupo porque no hay
valor para afrontar la verdad y para aislar y vencer el matonismo del grupo de
adolescentes acosadores que una y otra vez se definen como gorilas. La falta de
amor propio y el incesante miedo produce esa violencia y crueldad.
Podemos concluir que es una novela inquietante que gira
entorno a la idea de que la infancia no es tan bella como muchos otros autores quieren hacer creer. Mediante
el eje central del miedo como la parte fundamental de todos los protagonistas.
Frases a destacar:
“El Mal habita por igual en verdugos y
víctimas”
<< No encontrado ningún sitio en el que hubiera frases relevantes de esta novela, además de que en estos instantes no poseo el libro en mis manos, y la verdad es que lo agradezco, porque este libro me ha resultado horrible, todo el proceso de lectura de esta obra me ha resultado muy pesado, cada vez que me ponía a leer me entraba un dolor de cabeza, Aunque, es cierto que, el tema de la novela es interesante, pero me resulto muy exagerada. En mi opinión, no lo recomiendo y, la verdad, es que mientras me lo estuve leyendo y haciendo el trabajo lo único que he hecho es quejarme de este libro....>>
Espero que os haya gustado la reseña, contarme en los comentarios que pensáis vosotros acerca de este libro, y si lo habéis leído o no.
¡Gracias por leerme!
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